Drogas,
alcohol e internet, son una
adicción: estudio.
Ciudad de México •
Alertan que el inicio del
consumo de drogas o de los
juegos de internet, se aprenden
de forma inconsciente o por las
circunstancias ambientales, de
modo que la recompensa se asocia
a algo. “Quienes sufren la
adicción no deciden, sino que se
encuentran obligados a
consumir”, señala la
investigadora Natalia López
Moratalla.
Según la
catedrática, lo que entendemos
por adicción es un aprendizaje
con recompensa que se hace
patológico y acaba arruinando el
proyecto de vida de la persona
afectada y de quienes le rodean.
En este proceso juegan un papel
fundamental tanto la liberación
de dopamina como nuestra
memoria.
“Si el
consumo de drogas se hace
crónico, disminuyen los
receptores de la dopamina, que
permanecen en niveles bajos
incluso un año después de
dejarlo. De ahí que los efectos
placenteros disminuyan
paulatinamente, creándose la
necesidad de una mayor cantidad
para conseguir el mismo efecto”,
detalla López Moratalla.
No
obstante, la adicción no se
desarrolla tras un primer
consumo. Es un largo proceso de
consolidación del aprendizaje en
el que interviene la memoria:
“Con el consumo crónico de
droga, se modifica el proceso
por el que se establecen las
conexiones entre neuronas, ya
que el exceso de estimulación
producido por la dopamina
acelera el recuerdo a largo
plazo”, argumenta López
Moratalla.
La mayoría
de las conductas adictivas
comienzan en la adolescencia,
cuando los sistemas de
recompensa y memoria emocional
no están ajustados: “Entonces,
mientras el alcohol o las drogas
producen efectos más intensos y
una dependencia más rápida en
las chicas, los chicos caen con
mayor facilidad en los juegos de
rol en internet”, explica la
catedrática de la Universidad de
Navarra.
Precisamente la vía de acción de
las drogas consiste en romper
ese equilibrio de la dopamina,
aumentando su concentración en
el espacio de la sinapsis o
prolongando el tiempo que
permanece antes de ser
capturada. La nicotina, estimula
de forma directa a las neuronas
que la producen. Y en el caso
del éxtasis las neuronas quedan
literalmente destruidas.
El
proyecto de la Universidad de
Navarra recoge los últimos
avances de las neurociencias
sobre el funcionamiento de
nuestro cerebro, elaborado por
la catedrática de Bioquímica y
Biología Molecular Natalia López
Moratalla y Carlos Bernar,
especialista en Comunicación
Audiovisual en el centro
académico, en donde trata de
responder los efectos de las
adicciones en el cerebro.