Tormenta
amenaza labores contra
derrame en el Golfo.
FLORIDA, Estados Unidos,
jul. 22, 2010.- Una
depresión tropical que
se cierne sobre el Golfo
de México aumentó este
jueves las presiones
sobre la empresa British
Petroleum (BP) y el
gobierno estadounidense
para decidir si evacuar
docenas de barcos en el
lugar del masivo derrame
petrolero submarino.
El Centro Nacional
de Huracanes en Miami
informó que una serie de
tormentas en las Bahamas
formaron una depresión
tropical este jueves por
la mañana. Podría llegar
al lugar del derrame en
dos días y medio, dijo
Lexion Avila,
especialista en
huracanes.
El mar
ya estaba picado en el
Golfo con olas de hasta
metro y medio (5 pies)
mientras las
tripulaciones aguardaban
instrucciones. Los
barcos no esenciales
probablemente serán
enviados a puerto, dijo
la comandante Terri
Jordan a la tripulación
del escampavías Decisive
de la Guardia Costera en
una sesión informativa a
media mañana.
Agregó que aguardaban la
orden de evacuación para
los buques esenciales.
El almirante
retirado Thad Allen, de
la Guardia Costera,
aguardaba el desarrollo
de la tormenta antes de
decidir toda orden de
evacuación. Por su parte
el vocero de BP, Scott
Dean dijo el jueves por
la mañana que todavía no
se había tomado ninguna
decisión. Las naves se
encuentran a unos 80
kilómetros (50 millas)
de las costas.
Los trabajos para la
perforación de un pozo
de alivio, a días de que
quede completada, fueron
suspendidos y podría ser
necesario abrir las
válvulas de una campana
que ha contenido la fuga
de crudo desde la semana
pasada, a fin de aliviar
la presión.
Si se
abren las válvulas, el
crudo escapará de nuevo
al mar durante días,
dijo el miércoles Allen,
el principal encargado
del gobierno frente a la
crisis.
Los
equipos especializados
planeaban dedicarse a
reforzar con cemento los
últimos metros del túnel
de alivio que será
utilizado para bombear
cieno a la parte por
donde escapa el petróleo
y taparlo de manera
definitiva.
Sin
embargo, la BP suspendió
las maniobras y colocó
un tapón temporal dentro
del túnel por si es
necesaria una evacuación
hasta que pase la
tormenta.
"Lo que
no queríamos era
quedarnos a la mitad de
la operación y que se
pusiera potencialmente
en cierto peligro al
pozo de alivio", dijo el
vicepresidente de BP,
Kent Wells.