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Bolt regresa al lugar donde todo empezó

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Tenía cara de niño, ahora es un hombre cercano a la treintena. Destrozaba todos los récords, ahora sufre por regresar a su mejor nivel. Bromeaba con todo y con todos, ahora tiene un talante más serio. El Usain Bolt que regresa al Nido de Pájaro en Pekín es muy diferente al Usain Bolt que explotó en el mismo estadio en 2008.

“Pekín fue el lugar donde todo empezó para mí, en los Juegos Olímpicos de 2008. Tengo muy buenos recuerdos de la ciudad y del estadio”, explicó hoy el atleta jamaicano en la capital china. “Está bien estar de vuelta, estoy ansioso por salir a la pista el sábado”.

Bolt, que mañana cumplirá 29 años, asombró al mundo en 2008 sobre la pista pekinesa al lograr tres medallas de oro, en 100, 200 y 4×100 metros, con sendos récords mundiales. El sprinter rebajó los cronómetros a 9,69, 19,31 y 37,10 segundos, respectivamente.

Mejoró después todas las marcas, pero su progresión pareció tocar techo hace años. Sin embargo, sigue siendo el “rey” de la velocidad y es el favorito para ganar un nuevo trébol dorado en Pekín.

“Aprendí mucho con los años, tengo más experiencia. Soy mayor, obviamente. Soy un hombre diferente”, dijo el atleta.

Sigue bromeando y regalando sonrisas prácticamente a cada paso que da, pero el niño que llevaba dentro en 2008 parece escondido. Quizás vuelva a salir en Pekín, pero todo indica que tendrá que estar muy concentrado y empleándose a fondo si quiere detener a Justin Gatlin, su gran rival, el más veloz de 2015.

De momento, ya no podrá comer “nuggets” de pollo, un alimento del que, según aseguró en su momento, abusó durante los Juegos de Pekín.

“Este año han traído comida mejor. No habrá necesidad de comer ‘nuggets’ de pollo ni de hacer dieta china. Hay comida normal”, señaló el dueño de ocho oros mundiales y seis olímpicos.

Bolt cambió su dieta según cumplía años, consciente de que la recuperación física no es lo mismo con 22 que con 29. “Empecé a comer más sano. Lo más duro para mí ahora mismo es el sacrificio, el tener que comer verduras todo el rato”, dijo en julio en una entrevista publicada en la página web de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).

El nuevo Bolt que aterriza en Pekín es más maduro y reflexiona. “Entrenar es muy importante, no creo que la gente se dé cuenta a veces de todo el trabajo que hay detrás para que un atleta se ponga en la condición necesaria para competir en un Mundial. Hay muchas horas en la pista y en el gimnasio. A veces parece fácil en la pista, pero hay mucho trabajo detrás del telón”, dijo el jamaicano, que no encontró su mejor forma en las últimas dos temporadas.

Ni siquiera se permitirá un respiro mañana, cuando celebre su aniversario. “No hay planes previstos, no habrá que irse tarde a la cama”.

Muy diferente seguramente fue la celebración de su vigésimo segundo cumpleaños, el 21 de agosto de 2008. En aquel momento era un volcán y nadie conocía el límite de aquel muchacho espigado y sin barba, un diamante para el atletismo que rompió todos los moldes.

El “relámpago” ganó el trébol dorado del sprint en cuatro de los últimos cinco grandes campeonatos, los Juegos de 2008 y 2012 y los Mundiales de 2009 y 2013. Sólo en Daegu 2011 le faltó el oro en los 100 metros, donde fue descalificado por una salida nula.

En Pekín, en su regreso al lugar donde encandiló al atletismo por primera vez, estará más exigido que nunca. Pero nada le roba el sueño por ahora: “Me siento realmente preparado. Me gustaría haber corrido alguna carrera más antes de llegar aquí, pero estoy entrenando bien y mi entrenador está feliz. Cuando él está feliz significa que todo va bien”.

Vanguardia

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