Blog Post

News from us

La difícil tarea de pronosticar el tiempo

Nuevo Laredo, Titulares

Por Jorge Vargas

 

NUEVO LAREDO.- ¿Alguna vez ha visto que se anuncian tormentas, nevadas, granizo o cualquier otro cambio brusco en el tiempo y no se cumple? Seguramente ya habrá perdido la cuenta de cuántas veces le ocurrió.

Pero ¿porqué “no le atinan” muchas veces al pronóstico?

Bueno, pronosticar el clima es mucho más que abrir la página del Weather Channel, el Accuweather o, incluso, el Servicio Meteorológico. Al menos eso lo puede hacer cualquiera que tenga una computadora o un teléfono inteligente.

Pronosticar el tiempo –que no el clima, pues es algo relacionado, pero completamente diferente— es complicado… demasiado.

Hay que ver el clima, que es el conjunto de actividades meteorológicas de una amplia región y que se rige de acuerdo a las estaciones.

También se debe tomar en cuenta la existencia o no de frentes cálidos o fríos, de masas de aire helados y cálidos, secos y húmedos, de la altura y velocidad de las corrientes de aire en chorro –esas recorren gran parte del planeta—, la presión atmosférica, altura de la ciudad de la que se desea pronosticar el tiempo y, por supuesto, el giro de la Tierra.

Incluso, se debe tener en mente fenómenos de alcance global, como El Niño –calentamiento de las aguas del Pacífico—o La Niña –el enfriamiento de esas mismas aguas—porque crean corrientes en chorro que pueden afectar a todo el mundo.

Las estadísticas también cuentan. Es natural que un día de diciembre coincida en muchas cosas con el mismo día, pero de años siguientes.

Además, las herramientas para conseguir un pronóstico son de costos millonarios. Lo último en tecnología es el radar Dopler, capaz de escudriñar dentro de las tormentas, detectar la altura y densidad de las nubes y su peligrosidad, pero cuesta millones de dólares.

La situación se complica porque existen oscilaciones en el clima, por ejemplo, los polos de pronto ejercen cambios en su presión atmosférica y facilitan el camino de los frentes fríos hacia su lado contrario, es decir, del norte hacia el sur y del sur hacia el norte.

Al final, el fenómeno global con más fuerza tiene casi siempre la decisión de qué es lo que ocurrirá. Por ejemplo, una Niña fuerte forma una barrera que divide a Estados Unidos y puede evitar que los frentes fríos lleguen con dureza a zonas del sur de Estados Unidos o a México.

Esa misma barrera podría generar sequías prolongadas en el sur de Estados Unidos y grandes nevadas en el norte, al acumularse el frío en el lado “de arriba”.

Otra de las razones de los cambios en el clima y el tiempo es la temperatura del agua en los oceános. Un Golfo de México cálido lanza grandes cantidades hacia el continente americano y el choque de esas masas de humedad chocan con frentes fríos. De ahí nacen los tornados y las grandes tormentas.

Un gran fenómeno atmosférico también puede ejercer cambios a largo plazo en el clima y el tiempo. Un huracán es como el aire acondicionado del planeta y hace que la temperatura vaya a la baja.

Es pues común que después de una larga temporada de huracanes haga que el siguiente invierno sea más frío y lluvioso, aunque no siempre es así, pues dependerá de otras muchas situaciones.

En los dos Laredos la meteorología está prácticamente en pañales. Las estadísticas del clima apenas comenzaron a recolectarse en 1946 y no están disponibles todos los días o en algunos faltan datos de temperatura, lluvia, viento, nubosidad y presión atmosférica.

Otro de los detalles es, por ejemplo, que la estación meteorológica de máxima tecnología más cercana se ubica en Corpus Christi. Ahí se cuenta con un radar Doppler, pero la curvatura propia de la Tierra hace que gran parte de los dos Laredos quede fuera de su alcance. Simplemente la ondas del radar pasan por encima de una porción de unas mil millas –mil 600 kilómetros—al oeste de los dos Laredos.

Lo mismo ocurre con el radar Doppler de Del Río, Texas, que cuyo “barrido” no alcanza a tocar toda la superficie, debido también a la curvatura del planeta.

Un detalle muy importante, es que el Servicio Meteorológico de México carece de suficientes estaciones en Nuevo Laredo –no más de tres—y las que hay son muy básicas.

Por el contrario, en Laredo, Texas, existen nueve estaciones de alta tecnología –salvo un radar Doppler—en puntos estratégicos.

Salvo Weather Undergroud, el resto de los sitios no tiene acceso a las estaciones del Servicio Meteorológico de Estados Unidos en Laredo, Texas. Weather Channel, Accuweather, Yahoo y otros basan sus pronósticos en estadísticas y en los datos que obtienen de los aeropuertos de Laredo y Nuevo Laredo o de estaciones meteorológicas cercanas.

En ambos Laredos, no hay más de tres personas capaces de hacer los cálculos necesarios para pronosticar el clima, dada su complejidad y al hecho de tener fuera de su alcance estadísticas y accesos a las estaciones meteorológicas.

Hay quienes se basan en herramientas disponibles en Internet, precisamente del Servicio Meteorológico de Estados Unidos y eso puede ayudar un poco, pero no demasiado.

Los meteorólogos tienen una regla muy clara: Entregar un pronóstico de un máximo de 10 días, pero con cierta reserva. Dan mayor certeza cuando hacen un pronóstico del día y agregan un máximo de dos más, es decir, tres días.

Incluso, el mismo día, los meteorólogos basan su pronóstico en probabilidades, jamás dan por seguro de que algo ocurrirá porque de un momento a otro, la Madre Naturaleza puede cambiar de opinión.

De hecho, hay fenómenos naturales demasiado complicados y que necesitan decenas de condiciones extras a las de una tormenta común para su formación. Tal es el caso de los tornados, un fenómeno que “no llega”, pues se forma de pronto y para pronosticarlo con certeza sólo se puede con un máximo de 45 minutos de anticipación.

Otros fenómenos, como las nevadas, dependen en mucho de la altura de la región, de las corrientes de aire helado, de la humedad en el ambiente y de que no haga demasiado frío en la parte donde caerá la nevada. Quizá por eso haya personas que aseguran que no hace tanto frío antes o durante una nevada.

Es cierto, hay animales que pueden sentir los mínimos cambios de temperatura y “avisar” que vendrá un cambio importante o personas que sufrieron lesiones o daños en su cuerpo que han quedado más sensibles.

También hay formas en las que nuestros abuelos predecían el clima y “le atinaban”, como el cielo “aborregado”, por ejemplo, y que surge cuando la humedad se condensa por los vientos helados a grandes alturas.

Así que si alguien le dice que ocurrirá algo fuera de lo común más allá de tres días, tómelo con reservas.

Comentarios