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Padres de normalistas aceptan versión de que jóvenes fueron asesinados

Nacional

(El Economista),- Con un “descansa en paz, amado, Bernardo”, familiares de los cinco jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca aceptaron que sus hijos fueron asesinados por el crimen organizado, aunque dijeron que no cesarán hasta que las autoridades presenten a los autores materiales del múltiple crimen.

A nombre de los familiares de los cinco jóvenes, los señores José y Bernardo Benítez afirmaron estar conscientes de que las versiones de los policías y los delincuentes que los secuestraron apuntan a que los jóvenes fueron asesinados.

Sin embargo, manifestaron que si bien los restos de los jóvenes Bernardo Benítez y Alfredo González fueron identificados mediante un resto óseo y una mancha hemática, respectivamente, localizados en el rancho El Limón, no descansarán hasta que los otros tres muchachos sean localizados e identificados.

“Estamos conscientes de la muerte de nuestros hijos y no nos queda más que resignarnos, pero queremos que la Policía Científica logre encontrarlos; y hasta entonces, quedaremos más tranquilos”, indicó el señor Bernardo Benítez.

En un comunicado, los padres expresaron estar tristes luego de que el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) confirmó la identificación de Bernardo Benítez Arroniz, como ya lo había hecho la División Científica de la Policía Federal.

“Si bien la confirmación de la muerte de Bernardo nos genera un profundo dolor, también nos permite iniciar un proceso de despedida de él. Las cuatro familias que aún no tenemos evidencia del paradero de nuestros hijos, Susana, Mario, José y Alfredo, seguimos en pie de búsqueda y no cesaremos en nuestros esfuerzos y la permanente exigencia a los gobiernos federal y estatal para que continúen investigando. Descansa en paz amado, Bernardo”, refirieron.

Destacaron que en la reunión que tuvieron el miércoles con autoridades federales y estatales, reiteraron su exigencia “de que se profundice en la investigación de los autores materiales e intelectuales vinculados con la desaparición de nuestros hijos. Reconocemos que las detenciones efectuadas hasta ahora representan un avance, pero son insuficientes para esclarecer las estructuras que permitieron que algo tan grave sucediera”.

Búsqueda de más restos

Por su parte, el subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Roberto Campa, reiteró este jueves que las investigaciones de la fiscalía de Veracruz llegarán al fondo de los hechos y castigarán a los culpables. “Lo que tenemos que hacer es romper esas cadenas de impunidad, el compromiso que hemos asumido… es dar hasta con el último responsable en este caso, ponerlo a disposición de los jueces y mandar una señal de que, frente a las desapariciones, el Estado tiene que ser contundente…”, dijo.

Añadió que dada la detención de cinco presuntos integrantes de una célula del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la búsqueda de los tres jóvenes sin identificar se ha extendido a los alrededores del rancho El Limón, e incluso en otras partes del estado.

“Se ha ampliado la búsqueda… en un radio un poco mayor, y es a partir de estos nuevos elementos que se están obteniendo (…). Están identificados en lugares cercanos en donde pudiese eventualmente encontrarse algo, es una tarea muy minuciosa porque hubo un proceso inmediatamente después de la desaparición (de los cinco jóvenes) en donde revolvieron tierra. Entonces, ¿qué se tiene que hacer? (…) Se removió tierra y (…) se están buscando restos”, explicó Campa.

Cabe destacar que el 9 de enero del 2016, los cinco jóvenes salieron de sus casas en Playa Vicente rumbo al puerto de Veracruz a festejar el cumpleaños de uno de ellos, Mario Arturo Orozco. Dos días después, a bordo de un automóvil Jetta, los jóvenes regresaban a Playa Vicente, y cerca de las 11 de la mañana, en Tierra Blanca, el vehículo fue detenido por elementos de la SSP de Veracruz, por supuestamente no respetar las señales de tránsito. La hipótesis mayor refiere que los muchachos fueron confundidos con una célula rival del crimen para apoderarse de la plaza, por lo que los policías los entregaron a una célula del CJNG.

El 19 de enero, la fiscalía de Veracruz detuvo a siete policías de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) adscritos a la delegación de Tierra Blanca, quienes habrían levantado a los jóvenes. El 3 marzo, se detuvo al octavo policía: Rubén Pérez Andrade; y esta semana, a cinco integrantes del CJNG, uno de los cuales presenció el asesinato de los jóvenes.

A diferencia del caso Ayotzinapa, en el que los padres de los 43 normalistas no aceptan la versión del gobierno federal de que fueron asesinados, calcinados, y sus restos, triturados por una célula del grupo criminal Guerreros Unidos, en el caso Tierra Blanca, los padres de los jóvenes no refutan la versión oficial, pero sí solicitan pruebas de que sus hijos fueron asesinados.

El subsecretario Roberto Campa aseguró que, según las investigaciones, los cinco jóvenes detenidos por policías y entregados a una célula del CJNG “fueron detenidos por parecer sospechosos, venían en un vehículo con vidrios polarizados, con placas del Estado de México, con placas de fuera”. Dijo que, por ello, los policías “decidieron en ese momento detenerlos. Y los golpean dos veces, todo el evento sucede en cinco horas, desde la detención hasta la desaparición transcurrieron cinco horas”.

Informó que la fiscalía de Veracruz tiene asegurados cuatro ranchos y dos establecimientos comerciales en Tierra Blanca que eran utilizados por el CJNG para robar mercancía de camiones y luego revenderlos, así como para secuestrar personas y almacenar combustible robado.

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