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Un dron, el arma secreta que sobrevuela la final de la Libertadores

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Ojeadores camuflados, prismáticos, cámaras escondidas o vigiláncia sobre muros. Innumerables técnicas y artefactos han sido utilizados por entrenadores para intentar arrancar una pista sobre la alineación de sus rivales. Pero en las vísperas del primer partido de la final de la Copa Libertadores, un intento inusitado de espionaje saltó por los aires en las inmediaciones del centro de entrenamiento del Lanús. Un equipo de la ESPN Brasil sorprendió el pasado viernes a un ojeador, supuestamente al servicio del Grêmio de Porto Alegre, el adversario del Lanús por el título americano de clubes, operando un dron para fisgonear el entrenamiento a puerta cerrada de los argentinos en la periferia de Buenos Aires. Al ser abordado por un productor del canal de televisión, el supuesto espía se limitó a decir que solo estaba haciendo fotos aéreas antes de huir en un coche.

Después del descubrimiento, la policía argentina persiguió al ojeador, que fue conducido a comisaría. Quedó libre tras prestar declaración y negar que trabaje para el Grêmio, que la próxima madrugada (hora española) recibe en su estadio al Lanús en el choque de ida de la final. Según la información de ESPN, que ya investigaba desde hace cinco meses pistas sobre el supuesto espionaje a adversarios patrocinado por el club brasileño, el profesional abordado en Buenos Aires presta servicios para el Grêmio desde el comienzo de año. La cadena afirma que su contratación fue sugerida por uno de los jugadores, el ariete paraguayo Lucas Barrios, con quien ya había trabajado en la selección de su país entrenada por Ramón Díaz. Según la investigación, el ojeador tiene todos los gastos pagados por el club de Porto Alegre y habría espiado con drones a otros adversarios en la Libertadores, como el Barcelona de Ecuador o el también argentino Godoy Cruz, además de varios rivales en la Liga y la Copa de Brasil. Las imágenes captadas por el aparato volador serían utilizadas por la comisión técnica del club para descifrar secretos de los adversarios y contar con información privilegiada.

Tras la emisión del reportaje por el canal, la directiva del Grêmio se apresuró este lunes a negar el vínculo con el ojeador. El director jurídico, Nestor Hein, defendió que el club jamás ha utilizado “métodos ilegales” contra sus adversarios, aunque evitó desmentir expresamente que la comisión técnica gremista haya contado con imágenes captadas por drones en centros de entrenamiento de sus rivales. “Me asombra que esa noticia salga justo ahora, en la semana de un duelo tan importante”, afirmó Hein, insinuando que el supuesto vínculo con el espía sería un intento de desestabilizar al equipo brasileño. El central Pedro Geromel, capitán del equipo, dijo que nunca ha tenido conocimiento de ninguna trama de espionaje en el club. El técnico, Renato Portaluppi, ni negó ni admitió el uso del dron, pero alegó que es una práctica común en el fútbol: “El mundo es de los astutos”, enfatizó el entrenador. “Todos los clubes brasileños tienen un espía. La selección lo tiene. No se ha inventado ahora”.

El Lanús se ha intentado mantener ajeno a la polémica. La directiva del club argentino evitó lanzar críticas al rival. Su presidente, Nicolás Russo, entiende que “nada fue comprobado” e incluso no vería problema en que los gremistas hubiesen tenido acceso a imágenes del entrenamiento de su equipo. El reglamento de la Conmebol, la federación sudamericana, que prefiere no pronunciarse sobre el asunto, prevé castigos para actitudes consideradas antideportivas, pero no contiene ninguna cláusula específica sobre el uso de drones en territorio rival.

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