Blog Post

News from us

Vive en Nuevo Laredo la segunda mujer más anciana del planeta

Nuevo Laredo, Titulares

 

Por Jorge Vargas

 

En su rostro lleno de surcos del tiempo, Doña Socorro Medrano Guevara no asoma la emoción de saberse una de las mujeres más ancianas del mundo. De hecho, la “competencia” de longevidad está entre ella y una tamaulipeca que vive en Guadalajara.

Doña Socorro es impresionantemente inquieta para su edad, apenas duerme y es la antítesis de que los hábitos sanos te llevan a una larga vida. Todavía fuma, aún camina con cierta dificultad y come lo que le dan, sin pensar en calorías.

El DIF municipal y el Registro Civil le entregaron ayer su acta de nacimiento que confirma que nació en 22 de junio de 1894, hace exactamente 123 años, con 181 días, en Sacramento, Municipio de Matehuala, en San Luis Potosí.

Ella es la mayor de su familia formada por cuatro hombres y tres mujeres y pese a su edad, jamás ha sido sometida a una cirugía.

Su hija, María Candelaria Arriaga Medrano, de 69 años, asegura que su madre jamás ha sufrido de alguna enfermedad grave.

“Está muy sana, gracias a Dios”, dice doña María Candelaria, uno de los 21 hijos que tuvo doña Socorro y que de los que sólo le sobreviven cuatro.

“Yo la cuido para que me dure un poquito más”, añade doña María Candelaria, una mujer que parece haber heredado la longevidad de su madre, pues a pesar de que el 2 de febrero cumplirá 70 años, apenas se le nota.

Son seis las generaciones que han surgido de doña Socorro y aunque la memoria de doña María Candelaria no es muy buena, asegura que la matriarca de la familia tiene más de 100 nietos y bisnietos.

“Sólo míos son ocho”, cuenta.

Su hija se la trajo de su tierra en 1965, donde doña Socorro vivió de todo, incluso la Revolución Mexicana.

“La escondían sus papás o sus hermanos en las cuevas cuando llegaban los revolucionarios”, relata.

“Es que los revolucionarios se llevaban a las muchachas, a los muchachos, los animales para comer, todo lo que encontraran”, añade.

Doña María Candelaria cuenta que se pasaban largas temporadas en las cuevas hasta que los revolucionarios se iban de las cercanías.

Doña Socorro no es la imagen que desearían quienes promueven la vida sana. Duerme muy poco, apenas unas horas y a veces despierta cada media hora y va a sentarse en una silla, en el comedor de su humilde vivienda en la colonia Los Aztecas, en el número 704 de la calle Villas.

Come lo que sea, mientras sea blando pues ya carece de la mayoría de sus dientes.

“Le doy caldo de pollo, la carne del pollo, huevito con jamón o salchichas”, detalla doña María Candelaria.

De joven, Doña Socorro fumaba y no poco. Se acababa todos los días dos cajetillas de Faros, Alas o Fiesta.

“Todavía, cuando la veo muy inquieta le doy su cigarrito. Unas dos o tres veces por semana”, cuenta Doña María Candelaria.

Si hay algo que le guste más a Doña Socorro que los cigarros: los dulces y muchos de sus nietos gustan de regalárselos.

Hace tres años se festejaron los 15 años de una de las muchachas de la familia y Doña Socorro se dio el lujo de bailar con sus hermanos, todos ellos “más chicos”.

“Baila y camina, pero despacito”, aclara una de las nietas.

En julio, su familia le festejó su cumpleaños, pero como no estaban seguros de qué edad tenía, le dijeron que eran sus “15”… más 100 años.

Pero una investigación del Registro Civil y del DIF de Nuevo Laredo, dio como resultado que hay registros oficiales del nacimiento de doña Socorro el 24 de junio de 1894.

Doña Socorro se ubicaría en segundo lugar en el “rating” de longevidad mundial. El primero se lo lleva Leandra Becerra Lumbreras, una tamaulipeca nacida en Tula y de quien se dice que tiene 127 años, cumplidos en septiembre.

La edad de doña Leandra está documentado por notarios y jueces, pues el Registro Civil tiene “apenas” 150 años de su creación y el acta original se perdió hace 40 años.

La descendencia de doña Leandra vive entre Jalisco y Tamaulipas. Suma, hasta ahora, más de 153 personas: 5 hijos, 20 nietos, 73 bisnietos y 55 tataranietos.

Al contrario de Doña Socorro, Doña Leandra está atada a una silla de ruedas, pero eso sí, jamás se pierde de una buena comida.

“Quiero frijoles con gordas (tortillas)”, le exige a Celia Hernández, su nieta política.

Pese a lo extremo de su clima, Nuevo Laredo parece ser un buen lugar en donde la longevidad se desarrolla. Un ejemplo es doña Juana Tafoya Medina, quien celebró 111 años este 2017.

La mujer más anciana registrada en el mundo de manera oficial, es Nabi Tajima, de 117 años y 138 días, según el Gerontology Research Group, que registra a las personas más longevas del planeta. Curiosamente en esa lista no aparecen ni doña Socorro ni doña Leandra.

Comentarios